Ante los que podrían considerarse los mayores contratiempos desde el inicio de la crisis –centrados en el frente geoestratégico y soberano-, la economía mundial sigue contando con suficientes argumentos para que el proceso de expansión no descarrile.
Peligrosas divergencias en política monetaria: la Fed y el BCE continúan haciendo la guerra por su cuenta.
Mantenemos la recomendación de asignación de activos en las carteras: la preferencia creciente por renta variable frente a renta fija debería seguir cobrando intensidad a medida que avance el ciclo.